19-09-2007

Taijiquan, como reconocer el bueno del malo (Parte II)

Para navegar el sitio necesita actualizar su Macromedia Flash Player 8
Haga click aqui para descargarlo.
Una vez instalado cierre todas las ventanas del explorador para actualizar el player.

Segunda parte del artículo publicado en ocho partes en las revistas El Trainer y Cinturón Negro de Argentina

 

Parte V


Que el Taijiquan posee virtudes terapéuticas, ya ha sido suficientemente demostrado. Para hacerlo se recurrió principalmente al método estadístico, ya que los métodos de laboratorio no permiten medir aquello que, de acuerdo a la Medicina Tradicional China, se equilibra en el cuerpo de los practicantes para mantener o recuperar la salud. Sin duda existen ciertos parámetros que sí son cuantificados, pero pueden y suelen ser asignados por la medicina escolástica occidental a cualquier otro factor, antes que a la práctica misma.

En el sentido de causa y efecto, podemos aceptar como cierta la teoría de la Medicina Tradicional China respecto a que la práctica del Taijiquan promueve o mantiene el equilibrio de las polaridades energéticas en el organismo; sin embargo el mecanismo a través del cual esto se produce queda en el campo de lo especulativo. La especulación es terreno apto para la incursión de los aventureros, los santurrones seudo místicos y los lunáticos, entre otros especímenes. Todos los que se dedican a la enseñanza y/o práctica seria del Taijiquan han tenido algún contacto con ellos y oyeron, unos con santa paciencia y otros con santa ira, las más disparatadas afirmaciones (ya que nunca lo presentan como elucubración propia).

De hecho, el Taijiquan es una disciplina eminentemente práctica, tanto en lo físico como en lo emocional e intelectual. Los monólogos especulativos frecuentes y prolongados en las clases, suelen ser el mejor método para distinguir a un Maestro verdadero de uno falso. Estos últimos suelen recurrir al parloteo inconducente para enmascarar su falta de verdadero conocimiento. Algunos de los que tienen la desgracia de inscribirse en las “clases” de estos personajes perciben rápidamente, sea a través de lo tediosas o delirantes que resultan las mismas, que eso no es lo que esperaban encontrar, y al poco tiempo se retiran o huyen despavoridos. Otros, los que permanecen con estos sujetos por largo tiempo, demuestran debilidad de carácter o pereza es decir, encuentran lo que buscaron: alguien que los justifique.

Es imprescindible diferenciar aquí la filosofía y la teoría de la mera especulación. El sustento filosófico y teórico del Taijiquan, cuyo estudio permite mejorar la ejecución misma de las secuencias, es dialécticamente el mismo, desde su origen, que el de la Medicina Tradicional China y es también, hasta donde la historia permite discernir, absolutamente chino. En los monólogos especulativos de los aventureros en cambio, veremos mezclarse alegremente términos y conceptos hinduistas, budistas, chamanistas y, en los casos extremos, “ovnistas”.

Incluso de buena fe, (mucho más aun de mala), se ha difundido la idea errónea que la base de las Artes Marciales Chinas y la mayoría de las disciplinas tradicionales de ese país, se originan en la India. Los chinos tienen una frase que sintetiza su pensamiento respecto al intercambio cultural que se produjo entre China e India recién a partir del siglo II de nuestra era: “Entregamos un gran durazno y recibimos, a cambio, una pequeña ciruela”. Cuando Bodhidharma (quien según ciertas tradiciones no sería de origen hindú, sino persa), llego al Shaolin, las Artes Marciales Chinas tenían un desarrollo históricamente comprobado de 1.600 años. Sin embargo, durante los monólogos especulativos de estos aventureros (muchos de los cuales incursionaron antes en el yoga “trucho”), es frecuente escuchar términos tales como “chakras”, “aura”, “karma”, “prana”, “kundalini”, “hira”, “pingala”, “sushuma”, “yoga chino” y otros. Si bien hace muchos años, cuando el Taichichuan era prácticamente desconocido en nuestro país, así como en el resto de los países occidentales, podía justificarse el utilizar ciertos términos a modo de comparación, hacerlo en la actualidad le quita la identidad propia que tanto costó que alcanzara. Por otra parte, una cosa es la comparación y otra muy diferente es la mezcla. La primera, aclarara, en tanto que la segunda solo puede confundir. En mi caso personal, que sirve para ejemplificar lo que sostengo, comparé en un libro escrito y publicado por mi en 1975, “por la coincidencia de fines y la similitud de métodos” al Taijiquan con el yoga. Algo muy distinto sería decir que el Taijiquan o el Qigong son formas de “yoga chino”. Esto sería como llamar al básquet “fútbol”, solo porque ambos se juegan con pelota.

Incluso si de especular se trata, y se me permite hacerlo, pienso que el mecanismo mediante el cual el Taijiquan moviliza y equilibra las polaridades de la energía es el de la atención sostenida sobre sí mismo. Esto es algo muy simple de decir, y a la vez muy difícil de ejecutar. La atención sobre sí mismo es sumamente evasiva, ya que es atraída constantemente por objetos externos y pensamientos o imaginación propios e internos. La atención sobre sí mismo depende de la intención, y no puede estar separada de aquello que se hace, se piensa o se percibe. Desde este punto de vista, el Taijiquan es una herramienta que ayuda u obliga a la atención sobre sí mismo, sobre nuestras percepciones y sentimientos, sobre los movimientos ejecutados, sobre el medio en que nos movemos, sobre la respiración o, (en el caso de las ejecuciones grupales), sobre el resto del grupo simultáneamente. El esfuerzo que exige esto no es del tipo mecánico, exige movilizar una gran cantidad de energía y, sí la que se tiene es insuficiente, el cuerpo la consigue de algún modo. Esto no proviene del vacío interior, sino del pleno. No es la no-acción budista, sino la acción taoísta, la pura práctica.

Parte VI

 

Taichichuan Aplicado


La práctica marcial del Taijiquan produce beneficios terapéuticos, pero la práctica terapéutica no capacita para la defensa personal, ni obliga al entrenamiento marcial. Sin embargo, ambas modalidades de práctica tienen como eje el aprendizaje y ejecución diaria de la/s secuencia/s técnica/s (Taolu), propia/s del Estilo, que no tendrán ningún tipo de diferencia, independientemente de la finalidad (marcial o terapéutica) del ejecutante.

Para que el Taijiquan pueda ser utilizado marcialmente, se deben realizar otros tipos de prácticas, casi todas con un oponente, entre las que podemos citar como principales: Duishou (Empuje de Manos), que se presenta en dos formas: sin desplazamiento y con desplazamiento, y en ellas se aprende a coordinar los movimientos básicos de las manos con los cambios del peso (de pierna a pierna), los desplazamientos (si los hubiera), la rotación del torso, el control de la cintura, el aprovechamiento de los impulsos, el uso de la energía espiralada y la atención sobre el Tantien (espacio ubicado dos a tres dedos través por debajo del ombligo). Las maniobras utilizadas en Duishou son golpes, palancas, empujes y lances, destinados a impactar o hacer perder el equilibrio al oponente, y bloqueos o esquives para a evitar sus intentos de ataque. Este trabajo no es secuenciado, es decir, cada técnica aplicada es elegida libremente por los oponentes de acuerdo a su necesidad o conveniencia.

El Taijiquan Duilian (Ejercicio Antagónico), en cambio, es una secuencia (Taolu) para ser realizada entre dos practicantes enfrentados, en la que cada ataque de uno se corresponde con la defensa del otro y viceversa. Los ejecutantes deben aprender ambos lados de la secuencia y el entrenamiento está destinado a lograr cada vez mayor coordinación entre ellos, y el incremento de la velocidad de ejecución sin sacrificio de la técnica.

Si bien ambos métodos de trabajo permiten conocer aplicaciones de algunos de los movimientos de cada Taolu, no los incluyen a todos, ni tampoco incluyen todas las posibilidades marciales de cada técnica. Esto último no es posible de ningún modo, ya que la mayoría de los movimientos incorporados en las secuencias tienen más de una aplicación, y muchas de ellas son realmente destructivas como para finalizarlas.

Fuera de las formas de trabajo antes citadas, es fundamental el conocimiento y la práctica de la mayor cantidad posible de aplicaciones de cada técnica contenida en la/s secuencia/s del Estilo aprendido. Cada aplicación debe ser repetida de izquierda y derecha, a fin de condicionar los reflejos para reaccionar con velocidad a cada ataque. Este método de entrenamiento es similar a los de otras Artes Marciales, como el Ipon Kumite de Karate, o el Ipuji de Kung Fu. Obviamente, quienes enseñan Taijiquan como Arte Marcial deben conocer estas formas de trabajo y la mayor cantidad de usos marciales de cada técnica.

El conocimiento de por lo menos una aplicación de cada técnica, por parte de todos los practicantes, independientemente de la finalidad de cada uno: 1) Da sentido (dirección) a los movimientos de las mismas; 2) Evita las “acciones en bloque”, la “fluidez” y la “flojedad (ver Parte I de estas notas); 3) Permite conocer las variaciones de velocidad de las partes componentes de cada técnica. Su desconocimiento en cambio facilitan el olvido, la confusión y la paulatina alteración de los movimientos.

Si bien el conocimiento de las aplicaciones no mejora a ningún mal profesor, el mayor problema al que se enfrentan los buenos profesores de Taijiquan que desconocen el tema es que, al momento de explicar dicho desconocimiento deben utilizar el mismo argumento que los aventureros: “Yo lo enseño sólo con una finalidad terapéutica”.

Para colmo, algunos de los aventureros más conspicuos que han superado ese argumento “enseñan” un Duishou que no pasa de ser un simple y ridículo manoteo imitativo e inconducente y algunas “aplicaciones” inventadas. Entre estas , si bien existen técnicas sumamente obvias que no les presentan un gran desafío a su imaginación, hay otras (la mayoría), cuya finalidad marcial es difícil de reconocer hasta para un verdadero practicante.

Inclusive, algunas de las técnicas de Taijiquan tienen la particularidad que, separadas de las demás, poseen sus propias aplicaciones, pero unida a otra, que también posee las propias, producen aplicaciones totalmente diferentes. Dentro de las secuencias, estas técnicas suelen encontrarse ordenadas para lograr esa finalidad. Este es el caso de las técnicas Tuibu Chuanzhang (Fotos 1 y 2) y Xubu Yazhang (fotos 3, 4 y 5) que acompañan esta nota y que forman parte del Taijiquan Jingsai Taolu, que unidas permiten su aplicación para una palanca sobre el codo (Fotos 1a hasta 4a), o una palanca sobre el hombro con lance (fotos 1b hasta 5b).

 

 

Parte VII

 

Las Armas en Taichichuan


La mayoría de las ramas del Wushu, utilizan dos tipos de armas: Las naturales y las no naturales. Las primeras son aquellas que forman parte del cuerpo del practicante y, si bien todo el cuerpo de un artista marcial es un arma en potencia y debe ser entrenado como tal, ciertas partes del mismo se asimilan más a la idea lógica que podemos tener de un arma natural: la cabeza, los hombros, los codos, las muñecas, las manos, las caderas, las rodillas, la antepierna y los pies.

Las armas no naturales son aquellas que no pertenecen al propio cuerpo y que dependen para su uso, del desarrollo de la habilidad del usuario. Están destinadas a incrementar el alcance y la contundencia de quien las utiliza y se las denomina Tradicionales, por ser las que ya se utilizaban en la época en que se desarrollaron las Artes Marciales y las que surgieron, por modificación, a partir de ellas. Se descartan las mecánicas, las de fuego y las arrojadizas.



Históricamente, todas las armas mencionadas derivan sólo de dos: el cuchillo y el palo (garrote). El primero dio origen a todas las de corte, ya sea mediante el aumento de tamaño y/o la modificación de la forma (cuchillos, dagas, espadas, sables, etc.). El segundo, con pocas modificaciones salvo las de tamaño, a todas las contundentes (bastones). La unión entre ambos tipos de armas produjo las mixtas (lanzas y alabardas).

A partir del uso en defensa personal, de elementos utilizados en la vida diaria, aparece un cuarto grupo de armas a las que llamamos especiales. En este grupo entran las herramientas (hachas, rastrillos, hoces, guadañas, horquillas, martillos, palos articulados, sogas con ganchos o contrapesos, etc.), elementos de uso diario (palillos de comer, cinturones, abanicos, peines, etc), y partes del mobiliario o elementos de la casa (bancos, sillas, escobas, elementos de la vajilla, etc.). Como se ve en este grupo entran armas que por definición podrían ser catalogadas en otro grupo, como las hachas, que podrían ubicarse en el tercero las de mango largo y en el primero las de mango corto o los martillos, que pueden ser catalogados en el segundo grupo, etc.

Existen otras formas de clasificación de las Armas Tradicionales del Wushu, además de la anterior, a saber:

Por su tamaño: a) Cortas (cuchillos, dagas, bastones cortos, etc.); b) Medianas (espadas, sables, bastones medianos, etc.); c) Largas (lanzas, alabardas, bastones largos, etc.); d) Especiales (bastones articulados, látigos, cadenas, sogas con objetos pesados, punzantes o cortantes en uno o ambos extremos, etc.).

Por tradición: 1) Armas base; 2) Otras armas. Las Armas Base son cuatro: Jian (espada recta, simple, de doble filo); Dao (sable de curvatura mediana y ancho mayor hacia el tercer cuarto anterior de la hoja); Gun (bastón de igual o mayor largo que la altura del usuario); Qiang (lanza de punta corta y doble filo, e igual o mayor tamaño que la altura de usuario). Todas las demás armas entran en el segundo grupo.

Para competición: debido a la enorme variedad de armas existentes y con el objeto de disminuir la cantidad de categorías, suelen utilizarse algunas de las dos últimas clasificaciones o alguna otra determinada por los organizadores de la competencia. En Wushu Oficial se utilizan sólo seis categorías: Jian, Dao, Gun Qiang, Nandao (sable sureño) y Nangun (bastón sureño); no existe categoría para otras armas.

Las técnicas de cada arma están ligadas a su estructura. Sin embargo en los torneos se presentan a menudo competidores con un tipo de arma, pero ejecutan movimientos correspondientes a otra diferente; los movimientos se tornan entonces francamente ridículos. Esto se ve con frecuencia en las categorías de armas especiales, cuando alguien que consiguió o fabricó alguna de dichas armas, no conociendo ninguna secuencia de la misma, trata de “adaptar” la de otra similar. Quienes entienden del tema, habrán oído o hecho en los torneos comentarios de este tipo: “Aquel competidor anda a los sablazos con una espada”. Independientemente del Arte o Estilo que se practique, una espada siempre es una espada y un sable siempre es un sable.

En Taijiquan se utilizan las cuatro armas base y también otras armas; sin embargo solo existen secuencias (Taolu) correspondientes a nueve armas: Jian, Dao, Gun, Qiang, Shuangjian (Doble Espada), Shuangdao (Doble Sable), Guandao (Halabarda), Shan (Abanico) y Shuangshan (Doble Abanico); las dobles las consideramos como armas diferentes de las simples. Dichas secuencias se nombran con el término Taiji unido al nombre del arma, y precedido por el nombre del Estilo, por ejemplo: Chenshi Taijishan (Taiji de Abanico del Estilo Chen). Las secuencias de Taiji con armas tienen ciertas características que les son comunes, y si bien dependen del arma utilizada, en general podemos decir que sus técnicas son más veloces, más fuertes y más definidas que las de Taijiquan, y tienen también cambios de velocidad más frecuentes. Estas diferencias entre las secuencias con armas y las secuencias sin ellas se hace menos evidente en el caso del Estilo Chen. Todas las técnicas son absolutamente aplicables.

Si bien es poco frecuente ver practicantes de taijiflan realizando secuencias con armas, cuando las utilizan les incorporan la “fluidez” y flacidez típica de esa modalidad, acentuando tales defectos por el uso del arma, independientemente de cual se trate.

Parte VIII


El Taiji con armas no es más ni menos Taiji que el Taijiquan; se encuentra regido por las mismas leyes que el de manos vacías y puede ser ejecutado tan bien, o tan mal como este. También puede ser practicado como Arte Marcial o sólo por sus virtudes terapéuticas.

Desde el punto de vista físico las secuencias con armas son más exigentes. En el aspecto técnico, el arma agrega un objetivo extra para la atención del practicante, y la posibilidad de que se vea tentado a centrarla excesivamente en ella. Cuando sucede esto, el arma se transforma en un fin, y sus movimientos se ven separados de los que el cuerpo realiza; cuando ese error se produce en un torneo, los jueces decimos que el competidor que lo comete “se transformó en el arma”. Sin embargo, el error más frecuente en Taiji con armas es absolutamente opuesto al anterior. En ese caso, el arma carece por completo de movimientos propios y se desplaza sólo porque el cuerpo se desplaza; es el típico error de los practicantes de “Taijiflan”. Cuando un competidor realiza la forma de esa manera en un torneo, los jueces decimos que “olvidó el arma en casa”.

Cada técnica de cada arma de Taiji puede ser aplicada contra un arma igual, contra una diferente, o contra un adversario desarmado. Las fotografías que acompañan la presente nota son las aplicaciones de las técnicas Xiebu Jieshan (fotos 1, 2 y 3) y Yuanshen Xiepi (fotos 4 y 5), pertenecientes al Chenshi Taijishan (Taiji de abanico del Estilo Chen).

Ejecutantes: Maestra Mirta Teresa Castro de Valdés y G. Maestro Andrés Lucas Valdés.

Las fotografías de esta nota y de las de los dos núneros anteriores, son gentileza de José Oshiro y fueron tomadas en Centro Cultural Ernesto Sábato de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Referencia para los videos presentados que pueden ayudar a identificar mejor un buen Taichichuan:

* Muestra de Taijishan (con Abanico)
* Muestra de Duiliang (Forma Antagónica)
* Muestra de Duishou



0 Comentarios:

Dejá tu comentario:

Comentarios



Elegí una identidad:

Identidad

Tu Nombre Anónimo

Publicar Comentario

MasterKungfu © 1998-2007 | Todos los derechos reservados | Kalliope Ingeniería de Sistemas