26-09-2008

El Wushu y su relación con la Medicina Tradicional China, Partes III y IV

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EL WUSHU

Y SU RELACION CON LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA

Por Andrés Lucas Valdés*

Nota dividida en ocho partes, publicada por el Periódico El Espejo, de Hurlingham, durante el año 1999.

Partes III y IV

 

Parte III

 

En el Huangdi Neijing Souen ya se daban indicaciones respecto al movimiento y la quietud: “Fijarse durante largo tiempo en un objeto puede herir la sangre, estar acostado largo tiempo hiere la energía, estar sentado largo tiempo hiere los músculos, estar de pie largo tiempo hiere los huesos, caminar largo tiempo

hiere los tendones”.

Yu “El Grande”, emperador de la prehistórica dinastía Xia es el supuesto creador de una especie de danza ritual que seguía un diagrama de movimientos basados en la constelación de las siete estrellas de la Osa Mayor.  El mismo, según consta en los ideogramas que lo acompañan, simbolizan el transcurso entre el cielo (Yang) y la Tierra (Yin). Estos siete pasos (el primero y el último no se cuentan), representa el transcurso sexual del hombre y la mujer a través de tres diferentes estado, representados en el diagrama por las líneas horizontales. Si bien el diagrama original se ha perdido, de ser tan antiguo como se afirma, tendría más de 4.000 años.

Ese diagrama describe, sin duda, un Qjgong de desplazamiento. De este tipo de “caminatas”, existen varias deferentes, cada una de ellas destinada a la armonización de un meridiano de acupuntura en particular.  Sin embargo, parece que en la antigüedad remota no se conformaban solo con esto ya que, al seguir el diseño de una constelación, se intentaba armonizar al ejecutante con ella para atraer de la misma una determinada virtud o influencia. Existen muchos de estos diagramas, pero se carece de información respecto a las relaciones estelares de los mismos o para qué, cuando, como y por quienes eran utilizados. Podemos suponer que la finalidad de los mismos era mágica, pero es posible que también fuera médica.

Paralelamente a la medicina, se desarrollaba también las Artes Marciales. Durante la Dinastía Zhou, en el 1.200 a. de C., los soldados se entrenaban en un tipo de lucha desarrollado a partir de métodos tribales denominado Jaoli que era a la vez, junto a la arquería y a la conducción de carros, un deporte militar.

Hacia el año 600 a. de C., aparece el Taoísmo y su casi obsesiva búsqueda de la “Vida Eterna” (Changcheng). Para alcanzarla, la práctica de la dietética y la alquimia (fabricación de “elixires de la larga vida”) se complementaban con ejercicios físicos respiratorios de Qigong.

El Período de los Estados Combatientes (403-221 a. de C.) produjo numerosos y famosos estrategas que comprendieron la importancia del Wushu para preparar ejércitos fuertes. Sunzi el más famoso de los generales chinos escribe en su libro El Arte de la Guerra: “Los ejercicios de lucha y esgrima fortalecen el físico de los guerreros”. En aquellos tiempos el arte de la esgrima ( Jianshií) se encontraba, como parte del Wushu, sumamente desarrollado. Entre los mas famosos maestros de espada se encontraban no pocas mujeres. Una de ellas, Yuenü fue invitada por el Emperador Goujian a la corte para que expusiera sus teorías sobre la esgrima y enseñara a su guardia personal.

Durante las Dinastías Qin (221-206 a. de C.) y Han (206 a. de C. - 220 d. de C.) se practicaban ciertas artes de combate denominas genéricamente Shoubo (Juego de Manos) y cierto “deporte” llamado Jiaodi que era practicado durante las festividades, y en el que dos adversarios con las cabezas cubiertas con cascos con cuernos, se embestían mutuamente intentando ganar terreno.

También se crearon danzas dramáticas con uso de armas, incluyendo sables y halabardas, en rutinas de combate prearregladas similares a las que se realizan actualmente en los torneos de Wushu en la categoría denominada Duiliang.

En tanto, los médicos más destacados continuaban desarrollando los ejercicios terapéuticos de Qigong.  Hacia el 200 a. de C. uno de ellos, Huato considerado el padre de la anestesiología en China, desarrolló una serie de ejercicios a los que denominó Wuchinchishi (Juego de los Cinco Animales). Huato sostenía lo siguiente: “El hombre es como las bisagras de una puerta: si se abren y se cierran con frecuencia, no se oxidan”. El Juego de los Cinco Animales consistía en cinco tipos de movimientos y posturas: del tigre, del oso, del venado, del simio y del pájaro. Esta serie se considera uno de los antecesores mas antiguos del Taijiquan.

Durante las Dinastías Jin (265-439) y del Norte y del Sur (420-581), la influencia del Taoísmo sobre el Wushu se hizo mucho más profunda de lo que había sido hasta entonces. Ge Hong (284-364), un famoso maestro de gimnástica y filósofo taoísta, integró el Qigong al Wushu mediante el desarrollo de la teoría de “Trabajo externo e interno” en Wushu que ha sido universalmente aceptada desde entonces.

Durante el siglo IV d. De C., un religioso originario del Asia Central, Kumarajiva, introduce el Budismo en China. Esta nueva filosofía ganó poco a poco la devoción popular, imponiéndose por sobre el taoísmo. El budismo impuso sus propias reglas higiénicas a sus seguidores, aunque estas no diferían demasiado de las taoístas. También favoreció la práctica de la ejercitación física colectiva.

Numerosos budistas chinos peregrinaron a la India, cuna del budismo, en busca de la iluminación y mayores conocimientos para llevar a sus compatriotas. Allí pudieron comparar sus ciencias médicas con las de los hindúes, iniciando un fluido intercambio cultural. En dicho intercambio suelen decir los chinos que “llevaron a la India un gran durazno, y recibieron a cambio una pequeña ciruela”.

Hacia el 530 llega de la India a través de Tíbet Bhodidharma, XVIII patriarca de Budismo Dhiana (una de las vertientes de esta filosofía). Este monje había nacido en Persia y los chinos transformaron su nombre, al principio en Potitamo y luego simplemente en Tamo. El tipo de budismo por el enseñado pasó, por defecto de pronunciación a ser Zhan-na y mas tarde, Zhan.

Cuando Bhodidhanna comienza a misionar en China, rápidamente gana seguidores. Su fama llega hasta el mismo Emperador, quien lo manda llamar. Luego de escucharlo queda tan impresionado que le otorga un templo que había sido construido cerca de 200 años antes, el Shaolin si (Templo del Pequeño Bosque). En él, el patriarca se establece con un grupo de seguidores y comienza a enseñarles el método de la meditación contemplativa. Esta práctica, destinada a alcanzar el Wu (Vacío o Iluminación) obligaba a los monjes a permanecer largas horas sentados, lo que según las enseñanzas del Neijing Souen “hería los músculos”.  Efectivamente, Tamo observó la progresiva debilidad física de los monjes, razón por la cual decidió obligarlos a entrenar ciertos ejercicios que tenían como eje el W'ushu que había conocido durante su peregrinaje. Ese fue el nacimiento del hoy famoso Kungfu de Shaolin.

La tradición señala que los primeros ejercicios fueron los denominados Yijinjing (Cambio Clásico de Tendones), una serie de Qigong “duro” que aun hoy se practica popularmente con el nombre “Ejercicios de los Granjeros”. De hecho, estos no tienen relación directa con técnicas de pugilato y algunas escuelas tradicionalistas de Wushu los usan como método de “precalentamiento”.

 

Parte IV

Los aportes del budismo a la Medicina Tradicional China, si bien fueron muy importantes, se encontraban relacionados más específicamente con las normas higiénicas que con la gimnástica. El desarrollo de formas “duras” de Qigong, limitaban su uso a personas que estuvieran en buen estado físico, permitiéndoles mantenerse en la misma condición e incrementar su fuerza. Por esa razón su uso era más preventivo que curativo y podía tener inclusive, ciertas contraindicaciones.

El taoísmo en cambio, desarrolló sus ejercicios con un criterio mucho más amplio, debido especialmente a la búsqueda obsesiva de la inmortalidad física por parte de sus adeptos. Es necesario recordar que desde la más remota antigüedad, los chinos venían desarrollando una medicina positivista y racional. Pero aproximadamente hacia el inicio de la era cristiana, la magia y la taumaturgia, que seguían un camino paralelo al de la medicina, tomaron un nuevo aspecto, el de la alquimia.

La inmortalidad física, o al menos una longevidad extraordinaria, era resultado de la observancia de leyes morales, medios mágicos, exaltación mística y prácticas psicosomáticas. Estas últimas, sumamente variadas, se pueden resumir en cuatro fundamentales:

1.       Nutrir el principio vital

2.       Nutrir el espíritu.

3.       Concentrarse en Sí Mismo.

4.       La gimnasia respiratoria.

La herramienta para alcanzar las primeras tres, era la última. El objetivo de la misma, era lograr que el aire inhalado se mezclara con el esperma, para regenerar el cuerpo, produciendo el embrión de un nuevo ser interior. De este modo, lograban producir la energía necesaria para retener el espíritu para siempre, evitando morir. Una energía tan potente se lograba mediante la unión con la “mujer mística” (respiración consciente).

Desde el punto de vista alquímico, el aire representaba el elemento base (Plomo) y el esperma el elemento activo (Mercurio). El corazón, por su parte, era excitado para que se transformara en el “horno” en el que se producía el “elixir de la inmortalidad”. Es importante aclarar que la alquimia taoísta acompañaba las prácticas psicosomáticas con elixires verdaderos, fabricados con “plantas de la inmortalidad”, y una dicta especial que tenía como eje la no ingestión de cereales (excepto el sésamo), a fin de evitar la aparición de “las tres lombrices”.

Para los taoístas, los ejercicios y las técnicas respiratorias aseguraban la libre circulación de la energía y la sangre en los vasos. Mediante la “Visión Interna”, los adeptos trataban de controlar esa circulación en todo el organismo. La anatomía taoísta, que no descartaba la anatomía clásica, distinguía tres regiones en el cuerpo humano: a) Una superior o cefálica, origen del espíritu, del que el cuerpo es sólo un habitáculo. b) La “Almohada de Jade”, situada en la parte infero-posterior de la cabeza; c) El “Palacio del Nihuan localizado en el cerebelo, llamado también “Mar de la Médula Osea”, origen de la esencia seminal. La columna vertebral no era considerada una unidad funcional, sino un canal de unión entre la cavidad craneana y el centro genital.

Mediante los ejercicios, se lograba transformar la esencia en energía, la energía en espíritu, para finalmente, conducir el espíritu al vacío.

Los movimientos eran (y son), en los ejercicios taoístas, lentos y sueltos, la respiración regular, y el cuerpo relajado y natural. Mediante la fuerza de la voluntad se lograba alcanzar la plenitud y el vacío. El Chi (Energía), era concentrado en el Tantien (zona situada dos a tres dedos través por debajo del ombligo). De este modo se lograba armonizar el ), Yin y el Yang, aliviar el ánimo, introducirse en el propio YO, regulando la energía.

El estado fundamental consistía en una sublimación del espíritu, una inhibición muscular, una retención de la respiración, un estiramiento del dorso, un refuerzo de los riñones, un enderezamiento de la espalda, un descenso de los codos. El secreto se encontraba en una actividad cerebral realizada en relax, concentrándose en el Tantien.

El taoísmo tuvo su mayor difusión durante la Dinastía Han (206 a. de C. - 220 d. de C.). Hacia fines del siglo IV, la práctica de la alquimia china comienza a declinar, aun cuando conservaba cierta importancia filosófica y religiosa.

Las primeras referencias a los ejercicios de los taoístas, llegaron a occidente a través de la descripción y los dibujos realizados por el sacerdote jesuita Jean-Joseph-Marie Amiot (1 718-1793), quien les dio el nombre de Ejercicios de Gongfu (Kungfu). El uso de este término por parte del sacerdote era, sin duda, producto de la confusión. El nombre taoístas para los ejercicios de Qigong, era Neigong (pronúnciese Neikung, literalmente Trabajo Interno). Gongfu (= habilidad), era la forma en que los budistas denominaban a sus ejercicios de Qigong “duro”, y en la época moderna los occidentales comenzaron a llamar de ese modo (erróneamente, por supuesto), a las Artes Marciales Chinas de origen budista.

La mayoría de las técnicas de Neigong se realizaban en posición “sentado”, ya fuera en el suelo o en una silla, mientras que en el Gongfu los ejercicios se ejecutaban de pie. Esto puede tener relación con el hecho que los budistas pasaban largo tiempo sentados durante sus sesiones de meditación, por lo que necesitaban ejercitar lo opuesto. Los taoístas a su vez, eran monjes errantes y el Neigong contribuía también a su descanso luego de las largas caminatas.

Tanto unos como otros, evitaban con la gimnasia los daños previstos en el Neijing Souen para quienes estaban sentados largo tiempo, que herían sus músculos, y para quienes caminaban largo tiempo, que herían sus tendones. En cada caso se observa la racionalidad de los antiguos Médicos (a la vez Maestros), que brindaban al paciente los medios más naturales para prevenir y/o curar las enfermedades por sí mismos.

 

 

 

 



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