26-09-2008

El Wushu y su relación con la Medicina Tradicional China, Partes I y II

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EL WUSHU

Y SU RELACION CON LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA

Por Andrés Lucas Valdés*

Nota dividida en ocho partes, publicada por el Periódico El Espejo, de Hurlingham, durante el año 1999.

Partes I y II

 

Parte I

Históricamente,

Los seres humanos siempre se preocuparon por el tiempo y su paso, Los primitivos deben haber sentido el temor a la oscuridad de la fría noche y sus peligros, y la reverencia a la luminosidad y vitalidad del tibio día. Sus primeras percepciones de lo cíclico por fuera de sí mismos, sin duda estuvieron relacionadas con el tránsito permanente de los días y las noches, y los astros que los regían, fueron sus primeros dioses.

Podemos imaginar con pocas probabilidades de error, que la siguiente percepción fue la de los ciclos estacionales. Y cada una de las estaciones aportó un nuevo dios a los panteones de cada tribu o clan. La sequedad del verano les dio un dios del desierto, los vientos del otoño se transformaron en otro dios, al igual que las lluvias del invierno y la fertilidad de la primavera.

Una simple vara clavada en el suelo permitió a los más curiosos, estudiar las variaciones en el largo de la sombra proyectada.  Descubrieron de ese modo, el ciclo anual y su duración aproximada, y lo relacionaron con la cadencia de los ciclos estacionales. Este era un conocimiento extraordinario para la época y quienes lo alcanzaron comprendieron o simplemente sintieron, que les otorgaba poder. Por esta razón lo transmitieron sólo a algunos de los miembros de sus familias. Generación tras generación, mediante el estudio y registro (aun antes de la escritura), de los cambios de la naturaleza en la tierra, y su relación con el cielo y lo que en él se encuentra, surgió la Ciencia. Los primeros científicos (y médicos) fueron los chamanes y brujos de las primitivas tribus y clanes y luego, cuando estos se unieron para dar nacimiento a los reinos e imperios, se transformaron en las poderosas castas sacerdotales. Sin embargo, en la mayor parte de los casos se asignó a un personaje legendario o a un dios la creación de la medicina de cada civilización, o se convirtió en dios a un médico famoso de su historia.

Los conocimientos de los sacerdotes de algunas de las antiguas civilizaciones eran extraordinarios, y aun hoy nos asombran. Los que alcanzaban los más altos niveles eran necesariamente, astrónomos, o para ser más precisos astrólogos, ya que no se limitaron a estudiar los cielos con un sentido geocéntrico, sino además, antropocéntrico.  Esto les permitió descubrir los ciclos vitales del ser humano y su relación con los de la naturaleza.  Sueño y vigilia, sístoles y diástoles, anabolismo y catabolismo, niñez, juventud adultez y vejez. El macrocosmos y el microcosmos en una relación perfecta.

En el cielo, todo se encontraba regido por leyes que mantenían su eterna armonía. Dichas leyes podían ser estudiadas y comprendidas. El hombre a su vez, como reflejo de los cielos y producto de la tierra también se debía regir por esas mismas leyes. Quienes conocían las leyes que mantenían el cielo en armonía, poseían también el secreto de la armonía interior del hombre. Los mejores astrólogos se transformaron, también, en los mejores médicos.

También los mejores médicos fueron los que, sin cometer los pecados de vanidad, orgullo o soberbia, compararon sus conocimientos teóricos con la sabiduría y la experiencia del pueblo llano, analizando sus consejos, sus creencias y hasta sus refranes sin ningún tipo de prejuicio. La palabra curanderismo, no formaba parte del vocabulario de aquellos sabios cuando escuchaban y memorizaban las recetas que los más viejos tenían para tratar las enfermedades y ser longevos.

Con muy pocas variantes, la historia de la medicina de las grandes civilizaciones se adapta a este resumen.

 

La Medicina Tradicional China:

 

La historia de la Medicina Tradicional China sigue, en sus aspectos principales, la línea argumental presentada. Tiene dos fundadores que se suponen personajes legendarios. El primero fue el emperador Chen Nong, quien hacia el 2.838 a. de C., probó sobre sí mismo las plantas que conservaban la salud y las que curan las enfermedades, señalando las tóxicas y observando la habituación. Después de él, Huangdi “El Emperador Amarillo” (2698-2598 a. de C.) enseñó la medicina y registró sus conocimientos en el Huangdí Neijing Souen, el más antiguo de los tratados médicos. Huangdi prefería el uso de la acupuntura por sobre las hiervas como método curativo, y el mismo era un distinguido acupuntor. De ser cierto esto, hace más de 4.600 años la acupuntura y su sustento filosófico se encontraba totalmente desarrollados. Sin embargo, respecto a esa época, solo se cuenta con datos aportados por la tradición oral, que numerosos autores se niegan a tomar en cuenta. Tampoco existen muchos datos arqueológicos respecto a la organización social.

 

La China histórica comienza con el establecimiento de la dinastía Chang (1766-1123). Los primeros documentos están constituidos por inscripciones sobre escamas de tortuga y huesos de animales que se usaban para la adivinación. En la sociedad de aquellos tiempos, los chamanes, a los que se denominaba Wu, ocupaban un puesto importante. Se encargaban principalmente de la adivinación, el exorcismo, la magia y los rituales propiciatorios de las condiciones climáticas y la fecundidad de las mujeres y la tierra.

En la historia China es sumamente difícil encontrar lo que estamos acostumbrados a definir como religiones, y aun cuando desde los tiempos más antiguos se adoraban diversos dioses y a los reyes difuntos, realizándose rituales a los que se asignaba gran importancia, lo que conocemos como “religiones” chinas son, más precisamente, escuelas filosóficas o de ética.

Aproximadamente hacia el año 600 a. de C., Laotze recopiló y enseñó un conjunto de antiguas doctrinas a las que se dio el nombre genérico de Taoísmo. El eje central de este sistema filosófico es el Tao (= Sendero), entendiendo a éste como el Principio o Ley Suprema del Universo, y el “camino” (de ahí el nombre) para ponerse en contacto con ese Principio. La infelicidad del hombre es producto de su falta de armonía con el Tao y, como consecuencia, la preocupación básica de Laotze es vivir en armonía con el Universo según la naturaleza, huyendo de la sociedad. El ideal taoísta es una vida apartada, un retorno al estado natural que, en la práctica, tiene un cauce político individualista, antiestatista y anárquico, abiertamente enfrentado con el Confucianismo, una ideología francamente conservadora y dominante en aquella época cuyo creador, Confucio, fue contemporáneo de Laotze.

La ética taoísta más superficial, (no hablo de la mística de los iniciados), se redujo a la búsqueda de la inmortalidad física a través de la práctica de la alquimia y los ejercicios. Lógicamente, los aportes que dicha búsqueda hizo a la Medicina Tradicional China fueron enormes.

 

Parte II

En la nota anterior decía, al referirme al taoísmo que Laotze recopiló y enseñó un conjunto de antiguas doctrinas. Efectivamente, esas doctrinas existían y/o venían desarrollándose en China desde 2000 años antes.

La primera de ellas, base de todas las demás, se podría resumir en la siguiente frase: “Una vez Yin, una vez Yang, es el Tao. Esta frase proviene del I Ching (Libro de los Cambios), considerado el libro más antiguo de China, atribuido Fuhi, el primer Emperador. En la frase, Yin representa el lado sombreado de una montaña mientras Yang representa el lado soleado de la misma. En un sentido menos hermético, Yin es el principio femenino, receptivo, el reposo, la negación; Yang es el principio masculino, creativo, el movimiento, la afirmación, Tao es la unión, la fusión de los dos principios, la conciliación.

Yin y Yang son producidos por el Primer Principio, que es a la vez, Sin Hecho o Hecho Supremo, o dicho de otro modo, Principio del no-ser y, al mismo tiempo Primer Principio. Es la idea del caos primigenio.

Destaco las ideas de negación y afirmación porque, si bien el sentido más antiguo de los términos utilizados en la frase se desconoce hoy día, es posible que, siendo el I Ching primitivamente un libro de oráculos, lo más importante era que respondiera si o no. El principio de conciliación lo destaco más aun porque, en sus resultados prácticos, representa una etapa posterior y más evolucionada de esta doctrina. Efectivamente, la idea de conciliación, así como los tonos grises plantea muchas más posibilidades que la de la simple afirmación o negación, que representan el blanco y el negro.

Contemporáneamente a la doctrina Yin, Yang, Tao, apareció la doctrina de Los Cinco Soplos o Elementos.  Estos son: el agua, el fuego, la madera, el metal y la tierra. Ellos surgen de la unión (en distintas proporciones), de Yin y Yang. De la actividad mancomunada de Los Dos Principio (Yin, Yang) y Los Cinco Elementos, se originan los Diez Mil Seres (todas las demás cosas).

La antigüedad de las dos doctrinas anteriores se manifiesta en el hecho que, en el Huangdi Neijing Souen, se hacen permanentes referencias a ambas. El mencionado libro sienta las leyes que rigen la calobiótica. A comienzo del mismo se puede leer el siguiente diálogo que mantienen el Emperador Huangdi y su médico Qi Bo:

Huandi: “He oído que en la remota antigüedad la mayoría de la gente no mostraba indicios de decrepitud a los cien años. Los hombres de hoy, en cambio, apenas rodean los cincuenta y sus movimientos ya la demuestran. ¿Han actuado contra los principios para conservar la salud?”.

Qi Bo: “Los antiguos comprendían como cultivar la virtud, seguían las leyes del Yin y Yang, se regulaban según los cambios de la Naturaleza, moderaban en la comida y la bebida; trabajaban y descansaban según sus hábitos.  Por eso estaban llenos de vigor, tanto corporal como espiritual, podían vivir más de cien años y sus movimientos no parecían decrépitos.”

Más adelante, dice Huangdi: “Desde la antigüedad, los seres humanos y la Naturaleza mantienen estrechas relaciones, el Yin y el Yang constituyen la esencia de la vida. (... ) El Yin y el Yang del cielo se transforman y se dan los cinco elementos de la tierra. (... ) Si la gente viola con frecuencia la ley del cielo y la tierra, la energía maliciosa dañará el cuerpo humano”.

La doctrina de Bagua (pronúnciese Pakua, que significa Ocho Diagramas) se relaciona también con el I Ching. Los Ocho Diagramas hacen referencia a las posibilidades de unión, de a tres existentes entre dos tipos de líneas: entera una, representando el principio Yang, partida la otra, representando el principio Yin. Los diagramas formados por ellas, ocho en total, pueden a su vez combinarse de a dos, dando por resultado 64 exagramas o diagramas de seis líneas.

Ya en los tiempos más antiguos, las relaciones entre los ejercicios corporales y la salud habían sido estudiadas. El Huangdi Neijing Souen prescribe normas referidas al gasto y/o la reserva de energía durante las cuatro estaciones del año. Si el movimiento, por poco o por excesivo, podía perjudicar la salud, lógicamente también podría mantenerla o restituirla, si la cantidad y el tipo del mismo era el adecuado. Esto originó la ciencia médica de la Gimnástica, que en un principio, se cree, estaba sólo constituida por el Anmo y Angiao (masajes energéticos y movilización articular) y el Tuna (ejercicios respiratorios). De acuerdo a la doctrina del Yin-Yang, todos los ejercicios debían cubrir dos aspectos: el reposo (la inmovilidad, representativa del principio Yin) y el movimiento (la actividad, representativa del principio Yang). El Tuna sólo comprendía el primer aspecto. El Qigong (ejercicios energéticos terapéuticos) y su incorporación a las ya para aquellos tiempos extendidas Artes Marciales, fueron la siguiente e inmediata etapa, y cubrieron el segundo aspecto.

Por lo tanto, los médicos más famosos de la antigüedad china eran, a la vez, maestros de gimnasia, ya que prescribían ejercicios de acuerdo a las necesidades de cada paciente. Muchos también, eran reconocidos artistas marciales. Cada movimiento en particular fue analizado por ellos para ver con cual de los principios, de los elementos o de los diagramas se encontraba relacionado.

Dije en la nota anterior que si aceptamos la antigüedad que se le asigna tradicionalmente al Neijing. la acupuntura y su sustento filosófico se encontraba desarrollada hace 4600 años. Ese método terapéutico considera que los principios Yin y Yang se manifiestan en todo el universo como fuerzas, y circulan en el ser humano a través de ciertos canales o “meridianos” que lo recorren internamente y en la superficie de su piel. Algunos meridianos son Yin y otros Yang, y esto está determinado por la polaridad de la fuerza que circula a través de ellos y los órganos y vísceras con los que cada uno se encuentra relacionado. Cuando las fuerzas se encuentran en equilibrio, la persona se encuentra saludable, pero cuando se desequilibra, la persona enferma.

Pero los chinos aceptan también la existencia de otro tipo de energía, a la que denominan Qi (léase Chi), cuyo concepto es similar al que se tiene en occidente sobre la Energía Vital. Sería esta la energía Cósmica Primaria, el soplo originario de todo lo existente, y puede presentarse en dos estados diferentes: Yin y Yang.  Obsérvese aquí que se habla de dos estados diferentes de la misma Energía. El ideograma chino para el término Qi, se encuentra formado por otros dos: el correspondiente a vapor y el correspondiente a arroz. Se intentó simbolizar en él a lo material y lo sutil, lo pesado y lo liviano. Qi se hace presente en el ser humano cuando nace, y llega también con la comida que se ingiere y con el aire que se inhala.

En los seres humanos existen también otros dos tipos de energía: el Jing y el Sheng.  El Jing es llamado también Energía Ancestral, pues está relacionado con la información genética y la producción de hormonas.  Shen en cambio, significa Espíritu, y para la ciencia occidental se relacionaría con las actividades mentales en general y el pensamiento en particular.

La Gimnástica China, como parte de la Medicina Tradicional China, tenía (y tiene) como meta aumentar la cantidad y calidad de Qi, reforzar el Shen y cultivar el Jing.  Esto la hace esencialmente diferente a la gimnasia occidental.

 

 



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