18-09-2007
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Experiencia realizada por los Profesores Andrés Lucas Valdés y Mirta Teresa Castro de Valdés, como miembros de la Asociación de Estudios de Disciplinas Armonizadoras y Wushu. Fue presentada como trabajo durante el VII Encuentro Continental de Entidades Comunales de América, realizado en Santiago de Chile durante los días 6 y 7 de noviembre de 1999 y en el VIII Encuentro Continental de Entidades Comunales de América, realizado en Chapadmalal, Argentina, en noviembre de 2001.
Los seres humanos poseemos capacidades físicas, intelectuales, emocionales y espirituales, y las mismas pueden y deben ser desarrolladas de un modo equilibrado, que evite que cada una prevalezca sobre y a costa de las otras.
Las Disciplinas Armonizadoras son todas aquellas actividades que ayudan a desarrollar dos o más capacidades simultáneamente.
Wushu es un término chino que significa “Artes Marciales” y comprende una serie de disciplinas que han demostrado tener características armonizadoras.
La Asociación de Estudios de Disciplinas Armonizadoras y Wushu, es una entidad argentina que se encuentra dedicada a la docencia, investigación y difusión de esas técnicas, promoviendo su enseñanza a nivel comunitario.
Algunas de las actividades consideradas armonizadoras poseen efectos terapéuticos preventivos y curativos. Su acción benéfica se hace particularmente notable en las personas de la llamada “tercera edad”, o en aquellos con problemas de depresión, adicciones, anorexia y bulimia.
Una de estas disciplinas, el Qigong (pronúnciese Chikung), se encuentra integrada a la medicina tradicional china desde hace más de 3.000 años. Consiste en una gran variedad de ejercicios suaves, lentos, y realizados en relax, cuyos movimientos se coordinan con el ritmo respiratorio natural de quien los ejecuta, y exigen un alto grado de auto atención. También incluye una serie de automasajes aplicados sobre puntos utilizados en acupuntura. Algunos de esos ejercicios se encuentran ordenados desde la antigüedad, de acuerdo a los criterios teóricos de médicos famosos en la historia china, y conforman los llamados “estilos” del Qigong. La práctica del Qigong no posee contraindicaciones.
Antecedentes
Las personas de la tercera edad, al igual que el resto de las personas, necesitan realizar actividades físicas, deportivas y de esparcimiento. En su caso, además de prevenir o retrasar los efectos no deseables de la vejez, la hacen más llevadera. La familia, a veces con un mal entendido criterio del cuidado de los ancianos, producto de una larga tradición y falta de información, tratan de evitarles todo tipo de trabajo. Esto le crea una sensación de inutilidad, y el paso de las horas inactivas suele sumir a los jubilados y pensionados, y en general a las personas de mayor edad, en profundas depresiones.
Desde su fundación en diciembre de 1996, y en cumplimiento de sus fines, nuestra Asociación se encuentra realizando en la ciudad de Hurlingham, Provincia de Buenos Aires, una experiencia de enseñanza gratuita de Qigong a jubilados y pensionados. Esto significaba, de hecho, trabajar con personas de mas de 60 años de edad, independientemente del sexo.
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| Centro Cultural de Hurlingham. Escenario externo. | En una plaza en Hurlingham |
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| En el escenario al aire libre del Centro Cultural de Hurlingham, Provincia de Buenos Aires. Argentina |
Participaron del estudio 27 personas, 22 de ellas mujeres y 5 hombres, con edades entre 60 y 78 años.
En el formulario se les solicitó, además de los datos filiatorios (edad, estado civil, número de hijos, etc.), una descripción del estado de salud en relación con los siguientes parámetros:
1) Dolor, de acuerdo a los niveles “mucho”, “poco”, “ninguno”, en cada una de las articulaciones por separado (cuello, hombros, codos, muñecas, dedos de las manos, espalda, cintura, caderas, rodillas, tobillos, dedos de los pies).
2) Movilidad articular, de acuerdo a los niveles “muy buena”, “buena”, “regular”, “mala”, “muy mala”, en cada una de las articulaciones citadas en el punto anterior.
3) Digestión, evacuación intestinal, evacuación urinaria, sueño, equilibrio, coordinación, flexibilidad general, de acuerdo a los niveles del punto anterior.
4) Presión arterial, de acuerdo a los niveles “normal”, “alta”, “baja”.
5) Fatiga, de acuerdo a los niveles “poca”, “mucha”, “ninguna”.
6) Depresión, angustia, ansiedad, miedo, nervios, ira, apetito, a responder por “si”, o “no”.
7) Patologías propias, se solicitó las agregaran al dorso del formulario.
8) Observaciones propias, para que agregaran cualquier otro dato de interés.
9) Intencionalmente, no solicitamos ningún dato referente al estado de la vista y el oído, a fin que nos sirviera como criterio de control respecto a una posible sugestión a través de las preguntas formuladas.
Todos los participantes, sin excepción manifestaron tener dolor en todas (14 personas), o algunas de las articulaciones (13 personas). El nivel de dolor era, por lo general “mucho”, en especial en cuellos, hombros, espalda, rodillas y dedos de los pies.
La movilidad articular, por otra parte, era “regular” o “mala” en la mayoría de los casos. Solo tres de ellos manifestaron que era “buena”, y en ningún caso era “muy buena”.
La digestión y la evacuación intestinal fueron calificadas como “regular” o “mala” por 26 de los 27 participantes; ninguno la calificó de “muy mala” ni “muy buena”.
En cuanto a la evacuación urinaria, fue calificada como “regular” en 20 casos, “buena” en 3, “mala” en l, “muy mala” en 1, “muy buena” en 1, y uno de los participantes, llenó los casilleros “buena” y “mala”, aclarando que era por épocas.
Respecto al sueño, solo una persona declaró no tener problemas de insomnio; el resto declaró que su sueño era “malo” (22 personas), “regular” (3 personas) y “pesado” (1 persona).
El equilibrio fue calificado de “bueno” en 18 casos, y de “regular” en el resto; sin embargo, desde la primera clase pudimos comprobar que en todos los casos el equilibrio era “regular” o “malo”. El error de apreciación partió del hecho que los participantes consideraron que el equilibrio era “bueno” o “regular” cuando no tropezaban o caían con frecuencia.
La flexibilidad general fue considerada “buena” por 18 personas (todas ellas mujeres) y “regular” por el resto.
Trece personas declararon ser hipertensas. No hubo ninguna hipotensa.
Cuatro personas manifestaron no experimentar fatiga y cuatro, en cambio aseguraron fatigarse “mucho”. El resto declaró “poca fatiga”.
En cuanto al estado mental/anímico al inicio de la experiencia, 13 personas declararon sufrir depresión, 18 personas angustia, 17 ansiedad, 12 miedo, 20 nervios, 24 ira y 8 gula (declarada en el item referido a apetito).
Una mujer declaró haber pasado por tres intervenciones quirúrgicas, de tumores malignos de útero y vejiga, con secciones de quimioterapia posterior.
Otra fue operada de cáncer de útero y tratada con quimioterapia ante posible metástasis. Posteriormente quedó bajo tratamiento psicológico.
Hubo también una persona que declaró úlcera de estómago, tres persona con “cardiopatías” y dos en tratamiento por altos niveles de colesterol. Otra persona dijo sufrir de asma.
Después de un año de práctica, se solicitó a los participantes que llenaran nuevamente el formulario para comprobar la evolución.
El dolor desapareció completamente en todas las articulaciones en cuatro casos (tres de ellos habían declarado “mucho” dolor). En todos los demás casos disminuyó o desapareció (según las articulaciones).
La movilidad articular mejoró en todos los casos uno o más niveles, según la articulación.
En todos los casos mejoró la evacuación intestinal.
La evacuación urinaria mejoró en sólo 6 de los casos. La persona que había manifestado que era “buena” o “mala” según las épocas, observó que no se repitieron las épocas “malas”.
El sueño mejoró en todos los casos.
La mejoría en el equilibrio fue notable, y aun aquellos que comenzaron la práctica creyendo que su equilibrio era “bueno”, pudieron apreciar la diferencia.
También mejoró en general la flexibilidad.
Diez de las personas que se declararon hipertensas, no volvieron a tener episodios de hipertensión.
Ninguno de los participantes volvió a sentir fatiga.
En cuanto a los síntomas mentales/anímicos, se modificaron beneficiosamente en todos los casos.
Aquellos que sufrían patologías particulares (tumores operados, úlcera de estómago, asma, cardiopatías, altos niveles de colesterol), pudieron realizar sus prácticas sin ningún tipo de inconveniente y, si bien todos se encontraban bajo tratamiento médico (lo que impide evaluar si el Qigong produjo algún beneficio terapéutico), todos ellos lograron mejoría. Sus médicos les recomendaron continuar con la práctica, aun cuando ninguno manifestó tener información respecto a los aspectos técnicos de la misma.
En el caso de la mujer que se encontraba bajo tratamiento psicológico, la mejoría fue tan notable para su psicólogo, que la dio de alta, luego de aconsejarle específicamente “no abandonar la práctica de esa gimnasia que estaba haciendo”.
Ante nuestro expreso pedido que, por escrito y con sus propias palabras, cada uno de los participantes describiera los resultados de ese año de práctica, la mayoría coincidió en destacar los siguientes puntos: A) Se sentían más dinámicos; B) Tenían “deseos de hacer cosas” (caminar más, cuidar mas su cuerpo, etc.); C) Notaban “la mente más despejada”; D) Algunos resumieron su estado general con la frase “más ganas de vivir”; E) Mejoraron su memoria; F) Notaron un mejoramiento de la vista, y una persona aseguró que ya no necesitaba utilizar anteojos para leer. Dos personas manifestaron una mejoría en la audición. Siendo la vista y el oído el parámetro elegido para descartar la posible sugestión a través de las preguntas, concluimos que ella no puede haber tenido gran incidencia en las respuestas.
Durante el desarrollo de la experiencia, los docentes pudieron establecer fuertes vínculos con los participantes. Estos, a su vez, se animaron a iniciar otras actividades, como la de asistir en grupos a espectáculos culturales gratuitos toda vez que se les informó de los mismos. De haber tenido oportunidad de hacerlo, algunos hasta hubieran reiniciado la práctica de deportes realizados en su juventud, como por ejemplo la natación, pues así lo manifestaron.
Los docentes también pudieron notar un cambio en los temas de conversación de los participantes durante los momentos previos y posteriores a la clase, que pasaron de los netamente individuales y familiares, a los comunitarios (sucesos políticos y sociales).
1. El estado debería garantizar el acceso a la práctica de actividades físicas, deportivas, motoras y de esparcimiento, considerando a las mismas como un derecho de todo ciudadano en democracia.
2. La práctica de dichas actividades ayudan a la integración grupal y producen resultados en el ámbito social en que las mismas se desarrollan, fortaleciendo la acción comunitaria. Por ello, sería deseable que las mismas se realizaran en las sedes de las organizaciones comunales de cada barrio, garantizando la asistencia de mas vecinos y favoreciendo la participación de las personas menos aptas.
3. No existe prácticamente ninguna infraestructura que no pueda ser dedicada a actividades de este tipo. Sólo es necesario encontrar la que se adecue a cada local o terreno.
4. Las actividades físicas, deportivas, motoras y de esparcimiento, al prevenir las enfermedades o ayudar a su tratamiento, son un aporte a la salud de la población. El presupuesto destinado por el estado a las mismas, debería ser considerado una inversión, y nunca un gasto.
5. Las personas de la tercera edad necesitan participar en actividades físicas, deportivas y de esparcimiento, y la única diferencia con las demás edades, puede estar dada por la intensidad de dichas actividades.
6. Las personas de la tercera edad se encuentran entre las mas beneficiadas por la práctica de actividades físicas, deportivas, motoras y de esparcimiento. Dichos beneficios se producen en el plano físico, mental y emocional. Independientemente de la actividad realizada, las mismas les permiten despegarse parcialmente de sus respectivos medios familiares, que en algunos casos los sobre protege y en otros los ignora, pero casi siempre los presiona. Las actividades de este tipo los pone en contacto con quienes viven problemas similares, creando nuevas amistades.
7. Los adultos mayores necesitan quien se ocupe de ellos, los escuche y los entienda. El estado no cumple con estas funciones y no les permite disfrutar de aquello que ayudaron a crear. La práctica de estas actividades les procura un espacio donde encuentran contención y solidaridad, pudiendo a su vez brindarla, sintiéndose útiles.
8. El Qigong se destaca por las características que le son propias: A) La simplicidad de sus técnicas no exige un período de aprendizaje previo; B) Puede ser practicado por cualquier persona, independientemente de su sexo, edad o inclusive, su estado de salud, pues no posee contraindicaciones; C) No requiere infraestructura o vestimenta especial, ni elementos; D) Puede ser enseñado a grandes grupos.
9. El Qigong es uno de los mejores sistemas gimnásticos para la tercera edad. Nuestra experiencia no se ha interrumpido luego de la evaluación aquí presentada, y los resultados continúan mejorando.
es lo que estoy buscando ayudar a los de la tercera edad por favor necesito informacion sobre cursos de profesorado muy amables los felicito por su trabajo y Dios los bendiga
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